Manifestaciones Gastrointestinales de COVID 19

La Dieta en la Diverticulosis y Diverticulitis.
8 junio, 2020
Mostrar todo

Manifestaciones Gastrointestinales de COVID 19

Esta enfermedad llego a México en febrero de 2020, al 5 de abril del 2020 se habían confirmado 2,143 casos con 94 muertes y un total de 5,209 pacientes bajo observación como casos sospechosos. A pesar de que las manifestaciones principales de esta infección viral son fiebre, tos seca y falta de aire, como clínicos y como gastroenterólogos debemos aprender de la experiencia de otros países, como China, y estar alertas ante las manifestaciones gastrointestinales (GI), que, aunque infrecuentes, puede presentarse en el curso del escenario clínico de esta infección. Por lo tanto, es importante conocer las manifestaciones GI de esta enfermedad infecciosa ya que podrían pasarse por alto.

La prevalencia real de cualquier síntoma gastrointestinal podría subestimarse ya que muchos estudios  no informan síntomas gastrointestinales, excepto la diarrea. Además, la mayoría de los estudios solo informaron síntomas gastrointestinales el día del ingreso, pero no durante todo el curso de la enfermedad. El problema se complica aún más por la diferencia en los criterios para diagnosticar diarrea en varios hospitales.

Una gran cantidad de estudios ahora describen experiencias clínicas con COVID-19. Los gastroenterólogos y otros médicos deben ser conscientes de que los síntomas gastrointestinales son comunes (y pueden ser la manifestación de presentación) y que el desprendimiento viral de heces ocurre durante el curso de la enfermedad (y puede persistir más allá de esto). Por lo tanto, la atención para prevenir la transmisión fecal-oral de COVID-19 es crucial.

Existe evidencia de que los síntomas GI deben ser considerados manifestaciones atípicas de la COVID-19.

https://gastrocirugiadrgvelez.com

Información para médicos.

La explicación subyacente para los síntomas GI en pacientes infectados con SARS-CoV-2 que desarrollaron COVID-19 necesita ser discutida. Se ha reportado que el receptor de la enzima conversora de angiotensina II (ECA II) es el principal en la célula huésped para el nuevo coronavirus SARS CoV-2 2019 y que desempeña un papel crucial en el acoplamiento y la entrada del virus en la célula. Estos receptores han sido identificados en las células alveolares tipo II del pulmón, en las células epiteliales estratificadas del esófago, los enterocitos en íleo y colon, y los colangiocitos, así como en las células del miocardio, células tubulares proximales del riñón y células uroteliales  de la vejiga. Recientemente, se ha demostrado que los receptores de ECA II se expresan también en la mucosa de la cavidad oral y altamente en las células epiteliales de la lengua. Por lo tanto, la cavidad oral y el tracto digestivo podrían ser una ruta de infección y la expresión del receptor ECA II en el tracto digestivo podría explicar la presencia de síntomas GI en pacientes con COVID-19. Además, los ácidos nucleicos virales de SARS-CoV-2 no solo se han encontrado en muestras respiratorias, sino también en saliva y en las heces. Por ejemplo, Zhang et al. reportaron que la detección del ácido nucleico de la COVID-19 en especímenes fecales era tan precisa como la detección en hisopado faríngeo, pero pacientes con una prueba positiva en heces no experimentaron síntomas GI . De hecho, en la serie de casos de Singapur, el virus fue detectado en las heces de 4 de 8 pacientes que fueron evaluados, sin importar la presencia de diarrea. En otro estudio, la presencia de ARN en las heces no tenía relación con la presencia o la gravedad de los síntomas GI. Adicionalmente, un examen positivo en heces no se relacionó con la gravedad de la infección pulmonar. Más importante, un grupo de China encontró que el ARN se encontraba aún presente en las heces de más del 20% de los pacientes infectados con SARS-CoV-2 que tenían una conversión negativa del ARN viral en el tracto respiratorio. Tal evidencia apoya una transmisión fecal-oral del SARS-CoV-2, que merece ser estudiada con mayor profundidad.

Otro tema importante a resaltar es el hallazgo muy recientemente reportado por Lin et al. sobre la presencia de erosiones herpetiformes y úlceras en el esófago, como fuente de sangrado GI en uno de sus pacientes, junto con la detección de ARN SARS-CoV-2 en aquellas erosiones. El ARN viral también fue detectado en biopsias del esófago, estómago, duodeno y recto en otros 2pacientes que no tenían lesiones endoscópicas, sugiriendo que el virus puede adherirse en el tracto digestivo.

A pesar de todos los hallazgos digestivos asociados con el coronavirus, hasta el momento no hay pautas para el enfoque diagnóstico ante la presencia de síntomas GI en relación con la pandemia de COVID-19 ni para su tratamiento. En la actualidad, únicamente hay medidas preventivas que deben considerarse dentro de las unidades de endoscopia. Estas van más allá del alcance de la presente revisión pero pueden ser resumidas en el retraso de procedimientos electivos durante 8 semanas, implementación de un triaje respiratorio previo al procedimiento y el uso de equipo de protección personal, si existiera un procedimiento endoscópico sensible al tiempo que requiera llevarse a cabo. Tampoco se han encontrado diferencias en marcadores inflamatorios, tales como la proteína C reactiva y la procalcitonina entre pacientes con COVID-19, con o sin síntomas GI. Sigue siendo de suma importancia que los médicos y prestadores de salud estén alertas a la posibilidad de que los pacientes podrían estar infectados. Sin embargo, la posibilidad de transmisión fecal-oral presupone medidas preventivas. Por un lado, la descarga del inodoro podría producir aerosoles, resultando en transmisión de fómites. Por otro lado, los síntomas GI han sido relacionados con agregación familiar, como se describió previamente. Por lo tanto, medidas de aislamiento del excusado deben ser implementadas en hogares con casos positivos o con la presencia un contacto positivo de COVID-19. Adicionalmente, el hecho de que los pacientes con infección por SARS-CoV-2 podrían atípicamente presentar síntomas GI, aun antes de la fiebre o los síntomas respiratorios, sugiere que la prueba para tal virus podría recomendarse en los casos en los que otras infecciones GI hayan sido descartadas. Los proveedores de la salud podrían también considerar acciones preventivas para no contraer esta infección de los pacientes en la clínica. Sin embargo, estas 2 últimas sugerencias se basan únicamente en algunos de los estudios de la presente revisión, pero no existen lineamientos publicados para afrontar estas situaciones y los nuevos estudios quizás puedan esclarecer esta situación.

Facebook